Reconocer una sobredosis de opioides puede salvar una vida. No siempre hay tiempo para esperar a estar completamente seguro. Si una persona no responde, respira muy lento o parece estar en peligro, se debe actuar de inmediato.
Los CDC explican que reconocer una sobredosis puede ser difícil, pero recomiendan tratar la situación como una sobredosis si existe duda. Las señales pueden incluir inconsciencia o incapacidad para despertar, respiración lenta o superficial, sonidos de ahogo o ronquidos en una persona que no responde, piel descolorida —especialmente en labios o uñas— y pupilas pequeñas o puntiformes.
El Departamento de Salud de Puerto Rico también identifica signos comunes de sobredosis por fentanilo, incluyendo respiración lenta, superficial o ausente; somnolencia extrema; dificultad para despertar; confusión severa; pupilas puntiformes; piel fría y húmeda; y coloración azulada en labios y uñas.
Una forma sencilla de recordar la respuesta inicial es observar tres cosas: conciencia, respiración y color. ¿La persona despierta si se le llama o se le estimula? ¿Respira normalmente? ¿Tiene labios o uñas azuladas? Si la respuesta preocupa, hay que actuar.
Los pasos básicos son: llamar al 9-1-1, administrar naloxona si está disponible, intentar mantener a la persona despierta y respirando, colocarla de lado para evitar que se ahogue y no dejarla sola hasta que llegue ayuda.
En Puerto Rico, la Ley para la Prevención de Muertes por Sobredosis de Opioides reconoce la importancia de proteger a testigos, víctimas y organizaciones comunitarias que, de buena fe, soliciten ayuda médica de emergencia o administren naloxona.
Una sobredosis no siempre se ve como en las películas. A veces parece sueño profundo, cansancio extremo o una persona que “se quedó dormida”. Pero si no despierta o no respira bien, cada segundo cuenta.

