Cuidar a una persona mayor que usa opioides requiere atención especial. Los adultos mayores pueden tener más condiciones de salud, usar varios medicamentos y presentar mayor riesgo de caídas, confusión, sedación o errores en la dosis.
El primer paso es conocer exactamente qué medicamento toma la persona, para qué fue recetado, cada cuánto debe tomarlo y qué efectos secundarios deben observarse. También es importante verificar si usa medicamentos para dormir, ansiedad, presión, alergias o dolor muscular, porque algunas combinaciones pueden aumentar la sedación.
Los CDC advierten que es peligroso combinar opioides con sustancias o medicamentos que causan sueño, como benzodiacepinas, relajantes musculares, hipnóticos y otros opioides. También recomiendan almacenar estos medicamentos en un lugar seguro, fuera del alcance de otras personas.
El cuidador debe observar señales como somnolencia extrema, respiración lenta, mareos, confusión, caídas, cambios de conducta o dificultad para despertar. Si algo parece anormal, debe buscar orientación médica de inmediato.
En Puerto Rico, el Departamento de Salud reportó que entre 2018 y 2024 hubo 4,380 defunciones relacionadas a intoxicaciones donde se identificó alguna sustancia psicoactiva. Aunque no todas fueron por opioides ni todas involucraron adultos mayores, el dato confirma la importancia de prevenir intoxicaciones en todos los grupos.
Cuidar también significa preguntar. El cuidador puede hablar con el médico o farmacéutico sobre dosis, duración del tratamiento, alternativas para el dolor, descarte de medicamentos sobrantes y necesidad de tener naloxona disponible.
La seguridad de una persona mayor empieza con información clara y vigilancia responsable.
