Cuando se habla de sobredosis, muchas campañas se enfocan en jóvenes. Sin embargo, los datos de Puerto Rico muestran que las personas adultas de 45 a 64 años también enfrentan un riesgo importante, especialmente en muertes con detección de fentanilo.
Las personas de 45 a 64 años pueden estar en una etapa de alta carga familiar, laboral y económica. Algunas viven con dolor crónico, lesiones acumuladas, ansiedad, depresión, pérdida de empleo, problemas de vivienda o acceso limitado a servicios. Estos factores no explican todos los casos, pero sí recuerdan que la prevención debe mirar la salud de forma completa.
El informe del Observatorio de Salud Mental y Adicción de Puerto Rico, con datos del Instituto de Ciencias Forenses consolidados por ASSMCA, indica que entre 2018 y 2024 la cohorte de 45 a 64 años acumuló 953 muertes por sobredosis con detección de fentanilo, equivalente al 34% del total. El grupo de 25 a 44 años concentró 1,594 muertes, equivalente al 56%. En conjunto, ambos grupos representan la mayor carga de mortalidad con fentanilo detectado.
En Puerto Rico, este dato debe llevar prevención a espacios donde muchas veces no se habla de sobredosis: centros de trabajo, iglesias, comunidades, salas de espera médicas, programas de apoyo familiar y grupos de adultos. Las personas adultas también necesitan información sobre mezclas peligrosas, naloxona, medicamentos de reversión, tratamiento y servicios de salud mental.
Hablar de esta población con respeto es clave. No se trata de culpar a quienes enfrentan dolor, estrés o uso problemático de sustancias. Se trata de reconocer riesgos y abrir puertas de ayuda.
Si tú o alguien cercano usa opioides recetados, sustancias no reguladas o ha tenido una sobredosis, habla con un profesional de salud y ten naloxona disponible. La prevención también es para personas adultas, familias trabajadoras y comunidades que quieren proteger vida.
